Lo seguro no siempre se recuerda
Desde hace años, «atemporal» es una de las palabras más gastadas del interiorismo. Crear espacios que envejezcan bien no tiene nada de malo, pero ir siempre a lo seguro acaba dando proyectos que resultan familiares en lugar de inolvidables. Los espacios hoteleros que la gente recuerda no son siempre los más atrevidos, pero siempre tienen personalidad.
Diseñar experiencias, no tendencias
Nadie elige un hotel porque siga la última tendencia. Lo elige por cómo le hace sentir el espacio. Un lobby acogedor, un restaurante con carácter o una habitación que no se parece a ninguna otra dejan recuerdo mucho después del check-out. El buen diseño hotelero va de crear experiencias, no de perseguir lo que funciona en redes.
La originalidad siempre destaca
Las redes sociales son una fuente de inspiración estupenda, pero no deberían convertirse en el briefing. Los proyectos que mejor funcionan cogen inspiración sin perder su identidad. Cuando todos los proyectos empiezan a parecerse, la originalidad es el verdadero lujo.
Céntrate en el trabajo creativo
Un proyecto de hostelería ya trae suficientes decisiones encima. Dedicar horas a buscar producto, comparar proveedores y coordinar entregas solo resta tiempo al proceso creativo. Con el partner de compras adecuado, el interiorista se centra en lo que mejor sabe hacer mientras otro se ocupa de la logística.
Para terminar
Los proyectos que dejan huella no son necesariamente los más caros ni los más extravagantes. Son los que cuentan algo y hacen sentir algo. Antes de empezar el siguiente, quizá merezca la pena hacerse una pregunta sencilla: ¿estás diseñando para tus huéspedes o para el algoritmo?

¿Diseñamos para el huésped o para el algoritmo?
Lo seguro no siempre se recuerda
Desde hace años, «atemporal» es una de las palabras más gastadas del interiorismo. Crear espacios que envejezcan bien no tiene nada de malo, pero ir siempre a lo seguro acaba dando proyectos que resultan familiares en lugar de inolvidables. Los espacios hoteleros que la gente recuerda no son siempre los más atrevidos, pero siempre tienen personalidad.
Diseñar experiencias, no tendencias
Nadie elige un hotel porque siga la última tendencia. Lo elige por cómo le hace sentir el espacio. Un lobby acogedor, un restaurante con carácter o una habitación que no se parece a ninguna otra dejan recuerdo mucho después del check-out. El buen diseño hotelero va de crear experiencias, no de perseguir lo que funciona en redes.
La originalidad siempre destaca
Las redes sociales son una fuente de inspiración estupenda, pero no deberían convertirse en el briefing. Los proyectos que mejor funcionan cogen inspiración sin perder su identidad. Cuando todos los proyectos empiezan a parecerse, la originalidad es el verdadero lujo.
Céntrate en el trabajo creativo
Un proyecto de hostelería ya trae suficientes decisiones encima. Dedicar horas a buscar producto, comparar proveedores y coordinar entregas solo resta tiempo al proceso creativo. Con el partner de compras adecuado, el interiorista se centra en lo que mejor sabe hacer mientras otro se ocupa de la logística.
Para terminar

Los proyectos que dejan huella no son necesariamente los más caros ni los más extravagantes. Son los que cuentan algo y hacen sentir algo. Antes de empezar el siguiente, quizá merezca la pena hacerse una pregunta sencilla: ¿estás diseñando para tus huéspedes o para el algoritmo?